El espacio funciona bajo una modalidad de convivencia terapéutica dentro del Establecimiento Penitenciario N° 3.
La Comunidad Terapéutica de Adicciones para Mujeres del Establecimiento Penitenciario N° 3 celebró dos años de trabajo enfocado en la recuperación, la contención y la reinserción social de mujeres privadas de libertad.
La ceremonia contó con la participación de autoridades del Servicio Penitenciario, encabezadas por el inspector general y director general del organismo, Félix Armando Guevara, junto a Paulina Juárez; integrantes del equipo técnico del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura; la doctora Gabriela Burgos, del Ministerio Público de la Defensa; autoridades de la Dirección de Salud Mental y el equipo interdisciplinario de la Comunidad Terapéutica. Durante el acto, se entregaron reconocimientos a quienes forman parte de este espacio por su labor sostenida.
La jefa del Departamento de Adicciones de las Comunidades Terapéuticas del Servicio Penitenciario de Jujuy, subalcaide y licenciada en Psicología Carina Solano, destacó la importancia de este segundo aniversario y explicó que el espacio funciona bajo una modalidad de convivencia terapéutica dentro del establecimiento penitenciario.
Según señaló, el Servicio Penitenciario de Jujuy cuenta con comunidades terapéuticas dentro de sus establecimientos, donde determinados pabellones funcionan bajo un modelo de rehabilitación de adicciones. En el caso de las mujeres, el dispositivo contempla la convivencia permanente con un equipo interdisciplinario integrado por psicólogas, trabajadoras sociales, acompañantes terapéuticos y operadoras capacitadas en salud mental y adicciones.
Solano resaltó además la participación del propio personal penitenciario, que recibió formación específica para desempeñarse como operadores en salud mental y adicciones, complementando sus funciones de seguridad con tareas de acompañamiento y contención.
La propuesta incluye talleres recreativos, laborales y educativos, además de grupos terapéuticos y espacios de atención individual. A estas herramientas se sumó el abordaje de terapias multifamiliares, con el objetivo de incorporar a las familias al proceso de recuperación y fortalecer los vínculos.
Construcción de proyectos y desarrollo
Uno de los principales objetivos del trabajo, explicó Solano, es promover la responsabilización de las internas respecto de sus historias de vida y de las consecuencias de sus actos, favoreciendo la construcción de nuevos proyectos personales y el desarrollo de herramientas para una futura reinserción social.
“Queremos que puedan empezar a pensarse como personas autónomas y responsables, con deseos de estudiar, trabajar y recuperar sus vínculos familiares”, señaló la profesional, al remarcar que el proceso busca acompañar un cambio de posicionamiento frente a la vida y a la sociedad.
En este sentido, destacó los resultados alcanzados durante estos dos años y sostuvo que algunas mujeres que atravesaron el dispositivo lograron recuperar su proyecto de vida tras obtener la libertad, sin reincidir en el consumo problemático ni en conductas delictivas.
La jefa del Departamento de Adicciones también valoró el trabajo articulado con distintas instituciones y organismos, entre ellos el Ministerio de Salud, la Municipalidad, el Ministerio Público de la Defensa y el Ministerio de Educación, que participa mediante propuestas como el bachillerato a distancia. Esta articulación permite ampliar las herramientas educativas, terapéuticas y sociales disponibles para las mujeres alojadas en la comunidad.
Finalmente, Solano consideró que la experiencia desarrollada en Jujuy constituye un modelo de trabajo que ha despertado interés en otras jurisdicciones, especialmente por la integración entre las funciones penitenciarias y el abordaje especializado de salud mental y adicciones. La comunidad terapéutica continúa así consolidándose como un espacio orientado a la recuperación, la construcción de autonomía y la preparación para el regreso a la vida en sociedad.